Uno de los placeres más peculiares del ser humano es el olor que sienten hacia las cosas. Uno de los sentidos que provoca miles de sensaciones.
Y una de las virtudes más grandes que tenemos, es que podemos sentir la vida con más profundidad y amplitud gracias a nuestros sentidos. Pero lo que no sabemos, es que podemos viajar al pasado gracias a nuestro olfato.
Nuestro olfato puede producir emociones. Emociones que nos causan alegría, tristeza y/o placer. ¿Recordáis el olor de vuestro abuelo/a? Es muy posible que esa sensación este en vuestros recuerdos, y en cuanto la captéis, podréis sentir ese recuerdo como si fuera el aquí y ahora.

Uno de mis olores favoritos, es el del invierno. Sentir la brisa del aire que transporta esas partículas de sabores que entran por mi sentido del sabor. El olor del humo de las chimeneas, el olor a las castañas calientes, el olor a la calidez del hogar. Sabes que llega el invierno cuando esa sensación te produce una emoción tan intensa, que no sabes cómo explicarla. El olor al frío, el olor de las hojas de los árboles, el olor de la lluvia, el olor a la comida caliente… El invierno es una estación maravillosa, pero a la vez triste. Y ahora que ya viene el invierno, empiezo a sentir como esas sensaciones alimentan mis sentidos.
Nuestro cerebro tiene esa cualidad, el sentir. Sentir que estas vivo cada instante de tu vida. El tacto al tocar la piel, el olfato que hace que vuelvas al pasado, el sabor que te produce placer, el oído el enemigo del silencio, y la vista, la que hace que se materialice la vida.
Los sentidos hacen que nos sintamos vivos, pero nos hacen confundir cuando tenemos miedo. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo son una unidad, un universo consciente lleno de sentidos que hace que todo cobre vida. Pero, sin ellos… ¿Qué seríamos sin nuestros sentidos? Que sería sin nuestro olfato, del cual es el más intenso, el cual viaja al pasado y nos hace vivir nuestros recuerdos como una máquina del tiempo. La única forma que tiene el ser humano de viajar al pasado, y pueda revivir esos recuerdos una y otra vez hasta el fin de nuestros días.
¿Qué sería de nuestra vista?, la que nos hace confundir lo que es real y lo que no lo es. La que nos hace mirar hacía al cielo y preguntarnos sobre nuestra existencia. La que nos hace maravillar cada belleza, pero también la que nos aterroriza. ¿Qué sería de nuestro oído? El que nos hace oír nuestra canción favorita y hace que se erice nuestra piel, pero que también nos vuelve al pasado al escucharla.
El que nos produce la adrenalina cuando necesitamos un día de motivación. ¿Qué sería sin nuestro sabor? El que nos produce placer con nuestra comida favorita, el que satisface nuestros antojos, el que alimenta nuestro cuerpo. ¿Qué sería de nuestro tacto? El único sentido que hace que vivamos nuestro presente, el aquí y el ahora. El único existente. Nuestro presente, el tiempo más valioso que existe y casi lo olvidamos. Porque también olvidamos que pisamos la tierra cada vez que caminamos, porque no nos damos cuenta que es el único momento en el que puedes sentir a la persona que amas, cuando estas con ella, en este presente, el único que existe.
El tiempo es relativo, pero nuestros sentidos son capaces de caminar hacia al pasado. Pero nos olvidamos que existe el presente. Y caminamos en sentido contrario….
Entonces, llegará un momento en el que cierres los ojos para siempre, verás tu vida pasar en segundos, y aquello que tanto te hacía sentir, tan solo te hizo caminar hacia atrás.
Te habrás olvidado del presente…. Te habrás olvidado de ti mismo….



Siempre me han gustado los tatuajes, pero tengo que decir que una vez empiezas por uno, ya no hay vuelta atrás (risas). Tengo 7 tatuajes, y no me arrepiento de ninguno de ellos. Ahora bien, estos tatuajes forman parte de mí y de mis personalidades. Por lo tanto, cada uno tiene algo especial. Mi actual tatuaje digamos que podría definir mi niñez y mi inocencia (Haré otro post con cada uno de mis tatuajes explicando el significado que tienen para mí).
Hoy os voy a hablar de algo muy importante, tanto para mí como para todos. Algo que realmente me frustra y me da mucha rabia de la sociedad.